martes, 7 de octubre de 2014

“LE PROFESSEUR”

Podría considerarse a Michel Desjoyeaux  como uno de los continuadores de la leyenda de Eric Tabarly en el mundo de la vela oceánica,  por su trayectoria, su palmarés y su carisma. Difícil de encasillar en una especialidad en concreto.

Para muchos es “el profesor” especialista en las regatas en solitario, tanto en los Minis, los Figaró  pero, sobre todo en los IMOCA 60. Único navegante que ha ganado tres Solitaire du Figaró (1992, 1998 y 2007)(10 participaciones), dos Vendée Globe (200-2001 y 2008-2009), la Route du Rhum (2002) y The Transat (2004).

Sin embargo su experiencia oceánica se forjó antes, en la Whitbread Round the World Race (ahora Vorlvo Ocean Race), siendo reclutado con 20 años por el Maestro Tabarly para la tripulación del “Côte-d´Or” en la edición 1985-86. En 1990 hizo la etapa entre Perth y Auckland a bordo del “Charles Jourdan”, y en 1993  la etapa Portsmouth – Punta del Este en el maxi ketch “La Poste”, que patroneaba Daniel Mallé (con historia turbulenta de motín de por medio).

También se maneja en las regatas a dos:  Ganador de la TWOSTAR de 1990 con Jean Maurel, ganador de la Transat AG2R de 1992 con Jaques Caraes, 4º en la edición de 1996 con Roland Jourdain y en 1998 ganó la primera etapa con Franck Cammas. Ganador de la Transat Jacques Vabre de 2007 con Emmanuel Le Borgne.

Participó también, aunque sin fortuna, en una Barcelona World Race acompañado de François Gabart, pupilo  que ganó la Vendée del 2012 con Macif, un proyecto de su grupo “Mer Agitée”.

Pero no se limita a los monocascos, ya que los multicascos también son lo suyo, desde los Formula 40 o los MOD70 hasta los Copa América.

En fin, su palmarés es aún más grande, pero para no cansar mejor verlo aquí: PALMARÉS

Mich´Desj, como también le llaman, se crió en el ambiente familiar de la construcción y reparación de barcos y la navegación.

Su padre Henry Desjoyeaux  además contribuyó en la fundación de la famosa escuela de vela Glénans y en el nacimiento del Puerto deportivo de Port-la-Forêt. Su hermano Hubert Desjoyeaux, junto con su amigo de la infancia Jean Le Cam y el arquitecto naval Marc Van Peteghem crearon el astillero CDK en las instalaciones  de Henry Desjoyeaux, especializados en el diseño y construcción de multicascos de competición, pero también de monocascos oceánicos.
Toda una pandilla de amigotes bretones en la que el más tonto hace relojes.
Michel Desjoyeaux, ahora a bordo del Mapfre en la Volvo Ocean Race, ya conocía a Iker Martínez y Xabi Fernández de cuando estos se hicieron con su antiguo Foncia para participar en la Barcelona World Race, por cierto, proyecto aquel en el que también participaron Mapfre y Turespaña, entre otros patrocinadores.

Todo este bagaje le da una capacidad de visión global de un proyecto, desde el diseño, construcción (que no es el caso), organización y desarrollo de los barcos en tierra, hasta las maniobras o estrategias meteorológicas en el mar.

De ahí que sea una baza importante contar con él en el proyecto español Mapfre para esta V.O.R., tanto en la parte técnica como dando el callo a bordo(¡Esta es mi quinta! :-)). Un lujo para la tripulación poder compartir y aprovechar su experiencia, dada su reconocida calidad humana.

A ver qué tal se les da. Por ahora en la regata costera de Alicante fueron capaces de realizar una espectacular remontada desde la última posición de la flota, debido al parecer a una rotura, hasta el tercer escalón del podio.
Realmente la regata de vuelta al mundo no es un barlovento sotavento de 45 minutos, pero si se tripula estos barcos con ocho tripulantes en yincanas como estas, facilitará las cosas para sacarle todo el partido al barco en las etapas oceánicas.
Además el espectáculo es el espectáculo, … y este, la V.O.R., ya ha comenzado.

lunes, 29 de septiembre de 2014

DE BAIONA A CASCÁIS

Echaba de menos un poco de navegación nocturna, algo que no hacía desde abril.
Quizá también cambiar de barco y de aires.

Así que esta semana pasada, como en un chiste, un austríaco, un alemán y un gallego  a bordo del “Be Happy”, un Bavaria Vision 42 nuevecito de este año, bajamos desde Baiona hasta Cascáis.

Con la predicción meteorológica bien estudiada optamos, una vez sobrepasado el Lobo de Silleiro, por hacer un rumbo que nos separase de la costa en busca de más viento, aproximadamente 20 grados más abiertos que el rumbo directo, por fuera,  a las Islas Faralhoes, que ya es un rumbo más abierto que el habitual para pasar por dentro de las Islas Berlengas. Además el “Be Happy” no tiene tangón y el génova  es bastante más pequeño que la vela mayor, por lo que entrando el viento más allá de los 150 ó 160º de aparente, la vela de proa queda desventada y como al principio soplaba nordeste nos obligó a ir hacia afuera muy rápidamente, aunque más tarde el viento rolaría hacia el norte.

En teoría, atendiendo a la meteo, cuanto más lejos de la costa haría más viento y nosotros deberíamos mantenernos en la franja de los 20 nudos, pero a una velocidad de 8 – 10 nudos pronto alcanzamos la franja de los 25 y casi de los 30 nudos de viento, con su mar proporcional.

Tras un atardecer en el que las olas parecían jugar con el sol y antes del anochecer, navegando ya por fuera de la plataforma continental, trasluchamos, ahora para buscar condiciones más tranquilas de viento y mar durante las guardias nocturnas,  a un rumbo que nos acercaba a tierra.


Durante un rato hubo que ir gobernando a la mano para que el barco no se fuese de orzada con cada ola que entraba un poco atravesada. Pronto mejoraron las condiciones y el piloto, “Gar”, pudo hacerse de nuevo con el control del barco.
Nos dividimos en dos guardias de 1 y “2” tripulantes respectivamente, de tres horas de duración, de 23:00h a 02:00h, de 02:00h a 05:00h,  de 05:00h a 08:00h y de 08:00h a 11:00h.
Hice las impares y la primera se me pasó volando, con buen viento, delfines, música y a la altura de Oporto bastante tráfico de mercantes, pesqueros y algún velero que me mantuvieron  entretenido entre  prismáticos, el AIS y el RADAR. En cambio, la tercera guardia, con todo mucho más tranquilo, se me hizo más larga.

De madrugada volvimos a trasluchar y por la mañana el viento, cada vez más suave, volvió al NE y una nueva trasluchada nos permitió hacer rumbo sur.

No tardamos en ver el perfil de las Faralhóes recortado entre la bruma sobre el horizonte, pasando muy cerca de las Berlengas por dentro, a un rumbo que nos llevaba hacia Cabo da Roca, que alcanzamos a última hora de la tarde. 

Sabía de la existencia en la Berlenga grande de una fortaleza que es una Pousada, pero la proximidad nos permitió descubrir además un pequeño pueblecito en la isla.
Esa tarde el viento volvió a aumentar un poco yéndose unos grados al oeste, permitiéndonos izar el gennaker, hasta que con un nuevo role, esta vez hacia el este, trasluchamos de nuevo y fuimos cerrando el rumbo hacia Cabo da Roca y Cabo Raso, última punta antes de adentrarnos en la bahía que forma la desembocadura del Tajo, mientras los últimos rayos de sol se reflejaban ya sólo en la parte alta de las velas.

La aproximación a Cascáis la hicimos ya de noche, entrando en la Marina de Cascáis a eso de las ocho y media (HRB). Ya en el amarre celebramos con una cerveza en la bañera y tras una ducha rápida y tonificante nos fuimos al pueblo, justo para cenar.
Una travesía rápida y confortable que nos llevó unas 31 horas de navegación para hacer 235 millas reales.

Al día siguiente Eddy quedaba en el barco y a las seis de la mañana, Leo y yo emprendíamos el periplo de vuelta por tierra. Primero un taxi hasta Lisboa. Desde allí un autocar hasta Oporto donde cogimos otro que nos llevaría hasta Vigo. De nuevo en taxi hasta Baiona, para recoger el coche de Leo en el que me llevó hasta Sada, donde yo tenía el mío y media hora más tarde llegaba a casa, cansado pero contento, tras unas catorce horas de viaje que me parecieron más pesadas que la travesía en sí.
Allí queda pues el “Be Happy”, descansando hasta que más adelante, muy posiblemente, siga su camino hacia el cálido sur.

Thanks to Eddy and Leo, has been a very pleasant voyage.