miércoles, 11 de julio de 2012
lunes, 9 de julio de 2012
NAVEGANDO POR LOS BUENOS PENSAMIENTOS
Me ha enviado mi amigo Pedro el enlace del blog de Paco Nadal*, por medio del cual me enteré de la existencia de un hombre alemán, Andreas Gabriel**, que con ingenio germánico, paciencia y muy poco dinero se ha hecho, más bien montado, una “nave” catamarán con dos kayaks, dos mástiles de Optimist y un pequeño fueraborda, con la que está navegando alrededor de Europa.
Lo mejor de todo es que salió de Hamburgo sin tarjetas de crédito y 0 € en el bolsillo.
Su leitmotiv, que lleva escrito en las bandas, “Sailing for good thoughts”
Porque, como él dice, sólo si tienes buenos pensamientos puedes dar algo a los demás… A él, al menos, le está funcionando. Después de más de 5.000 millas navegadas, sólo ha tenido que pedir un par de veces para comer y una para gasolina, el resto se lo ha ido ofreciendo la vida, es decir, la gente.
Confirmado pues, no navega y no viaja el que no quiere…basta con transmitir buen rollo y voluntad para hacerlo.
Como no quiero reescribir lo que ya ha escrito otro, o incluso contar lo que ya cuenta el propio autor, encontraréis más sobre Andreas Gabriel en:
* Blog de Paco Nadal:
** Web de Andreas Gabriel:
P.D. Gracias, Pedro ;-)
viernes, 6 de julio de 2012
LUCES EN LA MAR
Apenas nos damos cuenta, o sí, de lo cambiante que es el cielo a lo largo de una travesía, incluso en un mismo día. La luz cambia, el sol y la luna mudan de color y posición mientras las nubes juegan con las tres, la luz, la luna y el sol, pero también con su forma y movimiento.
Ayer pudimos comprobarlo, navegando desde Sada ( La Coruña ) hasta Combarro, a casi 120 millas hacia el sur, al fondo de la Ría de Pontevedra, junto con mi primo Carlos.
Salimos por la tarde con un cielo en el que se alternaban luminosos claros con nubes amenazadoras de lluvia, dando como resultado una luz mágica y cambiante.
Antes de entrar por el canal de Sisargas el panorama era otro, encapotado en gris triste sobre una mar y un viento ya crecidos, el cielo se abrió como una grieta volcánica sobre el horizonte.
En medio del canal, la Sisarga Grande eclipsó el horizonte y al salir por el otro lado de la isla la luz había ya cambiado de forma, color e intensidad.
Un sol que enrojecia al hundirse en el mar hasta que se despidió con los brazos abiertos, languideciendo en un efecto que no sé como hubiera interpretado Jiménez del Oso.
La poca luz (22:30 h) y el movimiento de las olas me dificultaron fotografiar en condiciones. En cualquier caso, evidentemente, las sensaciones no tienen nada que ver con presenciarlo in situ.
Hay muchos cielos quizá más espectaculares, pero este te hacía mirar y era bonito.
Llegó la noche, pero continuó el espectáculo en cuanto la luna llena logró hacerse un hueco entre las nubes rápidas, con las que peleaba para poder asomarse.
Los juegos de luz cambiaron con el amanecer, era ahora el sol el que pugnaba por hacerse ver y aunque a ratos no lo conseguía, lograba pronunciarse con sus rayos señalando algunos o algún punto en concreto. En este caso la Sirena petrificada de la Isla de Sálvora.
Pero en cuanto lograba hacerse hueco, se estaba muy agustito… hasta que un chubasco nos aguaba la fiesta.
Viento en popa pasamos entre los faros de Camouco y Picamillo (algo que no suelo hacer) irguiéndose en el mar como diciendo: entre nosotros no debes pasar…mientras rayos selectivos de sol iluminaban las aldeas en tierra.
Y nos fuimos adentrando en la Ría de Pontevedra hasta bordear la Isla de Tambo, a cuyo sotavento borneaba un bien plantado y elegante ketche inglés, para dirigirnos al Puerto deportivo de Combarro donde amarramos ya con todo arranchado para salir pitando a pillar el bus, antes que la lluvia lo hiciese con nosotros de nuevo.
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